LA DEPENDENCIA DEL ALCOHOL

 

El alcoholismo es un consumo excesivo de alcohol que conlleva una dependencia (física o psicológica) mantenida de forma prolongada en el tiempo.

 

Así pues, el alcoholismo es una drogodependencia, y como tal, influye en la salud física y psicológica, y en la situación social, familiar y laboral.

 

La dependencia física se puede observar cuando la persona que consume, deja de beber ya que  se produce un síndrome de abstinencia.


El desarrollo de la dependencia tarda entre 5 y 25 años  en producirse. Las fases que se dan son: 

 

  • Tolerancia: posibilidad de consumir una gran cantidad de alcohol hasta que aparecen los efectos.
  • Lapsus de memoria: falta de recuerdo de momentos en los que había bebido, con alta frecuencia.
  • Falta de control: la persona no puede controlar “no beber”. Lo necesita para su funcionamiento diario y aunque quiera evitarlo, no puede.
  • Normalmente: complicaciones de salud.


Síntomas de que existe dependencia

 

Por supuesto no deben darse todos los síntomas para que pueda hablarse de dependencia, pero, cuantos más haya, mayor será el problema:


Estos son: tolerancia al alcohol, necesidad frecuente de consumirlo, incapacidad para controlar el consumo, dar excusas para beber, ausencias de memoria después de beber, violencia asociada al consumo, deterioro de la vida familiar, social o laboral, irritabilidad excesiva, hostilidad al hablar de la bebida y de sus consecuencias, problemas de estómago, confusión, entorpecimiento y temblores, enrojecimiento de cara (sobre todo, nariz), insomnio, cansancio y agitación, alucinaciones, taquicardias, sudores, lacrimeo, desvanecimiento, problemas físicos generales...


¿Por qué una persona empieza a ser dependiente del alcohol?

 

Realmente no está claro que haya una alteración bioquímica o genética, pero sí está claro que parece existir una mayor probabilidad de alcoholismo cuando hay una persona cercana que lo sufre (padre, madre, abuelos...).


 

Lo que está claro es que los factores psicológicos influyen decisivamente en ello, estos son, ansiedad que no se sabe controlar, problemas para relacionarse socialmente, baja autoestima, falta de habilidades para solucionar problemas, etc.

 

Hay factores sociales también influyen  decisivamente ya que en esta sociedad el consumo de alcohol está muy aceptado (e incluso reforzado, ya que casi todo se celebra con alcohol),  además, es muy fácil encontrarlo y consumirlo, y, respecto a otras drogas, es relativamente barato.

 

Existe otro problema relacionado con el alcohol aunque menos grave que el alcoholismo, el Abuso de Alcohol. En el abuso de alcohol, hay también tolerancia al alcohol, pero no hay necesidad de ir incrementando la cantidad progresivamente, sino que existe una ingestión excesiva, pero la persona puede funcionar si no ha ingerido ninguna cantidad, es decir, no hay una compulsión a la ingesta, pero durante un período de, por lo menos un año, se han dado problemas familiares, laborales o escolares debidos al alcohol. Se han dado conductas potencialmente peligrosas bajo los efectos de esta sustancia. Se han producido situaciones de agresividad o arrestos en momentos de ingesta, y a pesar de todo ello, la persona continúa bebiendo.


El tratamiento.

 

El objetivo del tratamiento cuando hay dependencia del alcohol es siempre la abstinencia, ya que está comprobado que es lo único que permite la solución del problema. Sin embargo, cuando la persona está realizando un abuso de alcohol pero no existe alcoholismo se puede establecer un límite de cantidad de alcohol a ingerir.

 

En ambas opciones, el tratamiento pasa por el aprendizaje de nuevas habilidades de solución de problemas, de control de ansiedad, de mejora de la relación de pareja o familiar, un aumento de la autoestima y, sobre todo, en técnicas de autocontrol.
 

En la mayor parte de los casos, el tratamiento debe realizarse a la vez que un tratamiento médico que ayude a controlar la salud física y psicológica, que realice las pruebas pertinentes, e incluso, que dirija la terapia aversiva con medicación.
 

Es necesario recordar que casi ningún alcohólico decide por sí mismo acudir a terapia, sino que es presionado por la familia que ya se encuentra en un callejón sin salida y le amenaza con abandonarle o darle de lado. Así pues, el primer paso del terapeuta será convencer al alcohólico de que lo es (siempre en un momento en que esté sobrio y sin resaca), ya que, como hemos visto, habitualmente no reconocen el problema.


CenPsiSa

Mª Isabel García Medina

Psicóloga Col. Nº: M-11045

 

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
© CenPsiSa Centro de Psicología para la Salud

Página web creada con 1&1 Mi Web.

Llamar

E-mail

Cómo llegar