TRASTORNO DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

 

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es la aparición de algunos síntomas característicos después de experimentar un suceso traumático en algún momento de su vida. Esta situación se experimenta con intenso miedo, horror o sentimiento de impotencia. Lo que desata este trastorno puede ser algo que amenace su vida o la de otra persona (cuanto más cercana a ella, más probabilidades hay de que sufra TEPT). También puede ser algo que la persona viese como un desastre natural, etc.

 

La sensación que tiene la persona que experimenta estrés postraumático es que la vida se ha podido quedar “congelada” en ese punto, de manera que lo vive una y otra vez.

 

Así pues, los síntomas suelen ser: 

Pesadillas

Recuerdos inquietantes durante el día

Problemas de sueño

Depresión

Sobresaltos

Entumecimiento

Indiferencia por situaciones que antes eran importantes o agradables

Irritabilidad y/o agresividad

 

Evitación de cualquier situación que pueda recordarle lo que vivió.

Por todo ello, los aniversarios de lo que sucedió suelen ser muy difíciles para esa persona y los vive con mucha angustia y/o miedo.
El TEPT puede presentarse a cualquier edad, incluyendo la niñez.
Como muchos trastornos de ansiedad puede venir acompañado de depresión, pero también es frecuente que la persona que lo sufre utilice para olvidar esto una espiral de comportamientos autodestructivos como puede ser el abuso de drogas o de alcohol.

 

A veces, el deterioro que produce es tan grave que llega a ser difícil la convivencia con ellos, por lo que tienen problemas para trabajar o para mantener relaciones sociales.
No todas las personas que sufren un evento traumático sufren luego de PTSD, por lo que puede existir una cierta predisposición en la persona. Los síntomas tampoco son los mismos en todas ellas, pero generalmente empiezan tres meses después del suceso, duran desde un mes hasta años (aunque generalmente desaparecen antes de seis meses). En ocasiones el TEPT se presenta años después de la ocurrencia del suceso, normalmente cuando aparece otro suceso traumático que se parece al anterior de alguna manera.

 

Los síntomas suelen ser peores si la situación la provocó una persona (por ejemplo, una violación, un asesinato, un robo a mano armada...) que si fue un evento natural como un huracán o una inundación, es decir, la persona vive mucho peor la situación si hubo intencionalidad que si no la hubo.
 

Pequeñas situaciones de la vida cotidiana puede provocar una imagen vívida de la situación temida. Esta imagen puede a su vez hacer que la persona pierda incluso el contacto con la realidad y vuelva a vivir ese evento durante unos segundos (como un flash-back), unas horas o incluso unos días, aunque esto es muy raro. Esos recuerdos pueden ser tan vívidos que la persona perciba imágenes, sonidos, olores o sensaciones corporales que le hacen estar convencido de que la situación que le provocó el trauma vuelve a repetirse.

 

Para evitar todo esto, la persona puede evitar cualquier cosa que pueda recordarle esa situación. A veces, esa evitación es adaptativa, es decir, es útil para que no vuelva a ocurrir (pasar por un descampado, evitar una zona donde fue atracado...), pero en otras ocasiones, la probabilidad de que vuelva a ocurrir es muy pequeña, sin embargo la persona evita salir de casa para porque en la calle vivió una inundación, etc.

 

Sin embargo, en algunas ocasiones puede ser beneficioso enfrentarse de nuevo al trauma, por ejemplo, ir a la escena de una violación, acercarse al lugar donde murió un familiar, etc. Sin embargo, no es conveniente hacerlo sin el apoyo de un profesional que pueda supervisarlo, porque como en todos los trastornos de ansiedad, si la persona se enfrenta a la situación temida y no puede soportar la ansiedad, hay muchas probabilidades de que escape, con lo que el problema puede empeorar. Parece que tiene mucho mejor pronóstico la persona que tiene buenas redes sociales (familiares y amigos) y las utiliza para apoyarse cuando siente que lo necesita. Por tanto, ¿qué puede hacer una persona que sufre de estrés postraumático?: 


Buscar apoyo en su familia.

Aprender técnicas de control de estrés y relajación.

Comer una dieta equilibrada.

Hacer ejercicio regularmente.

Evitar drogas y alcohol (si no le es posible, acudir a terapia rápidamente).

Mantener las antiguas y hacer nuevas amistades.

Aceptar que puede haber contratiempos (cosas que no salgan como él/ella esperaba).

Utilizar técnicas que ayuden a mejorar el sueño.

Solicitar ayuda de un terapeuta profesional especializado.


CenPsiSa

Mª Isabel García Medina

Psicóloga Col. Nº: M-11045

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