EL PÁNICO

 

Después de hablar de la ansiedad, en el artículo anterior, considero importante tratar un trastorno de ansiedad que puede darse sólo o con otros trastornos asociados: EL PÁNICO. 

 

La mayor parte de las personas tienen miedo a alguna cosa, sin embargo, éste miedo no es tan intenso como para que pueda considerarse un ataque de pánico. 
 

Muchas personas acuden a los servicios médicos de urgencia con la sensación muy intensa de que van a morir de modo inminente, que tienen un ataque al corazón o un tumor cerebral. Generalmente, después de una exploración, se le informa al paciente de que nada de lo que cree tener es real, y que lo que tiene no es más que ansiedad o "nervios".  La persona que lo sufre tiene una gran sensación de alivio cuando le dicen que ninguno de sus temores se va a cumplir (aunque después puede volver a preocuparse si cree que "los médicos no saben qué es"), y cuando vuelva a sufrir una crisis, irá rápidamente al hospital para ser nuevamente explorado/a, con idéntico diagnóstico. Sin embargo, como veremos después, ésta no es la mejor solución al problema.
 

Los síntomas se inician bruscamente y a los 10 minutos ya son de intensidad máxima. No es necesario que la persona tenga todos los síntomas, aunque generalmente se dan juntos muchos de ellos junto a la sensación de peligro o muerte inminente y una urgente necesidad de escapar o huir. Si esto es lo que le ocurre, está Vd. sufriendo un ataque de pánico. 

 

El pánico es vivido como algo terrible y amenazante, sin embargo, a pesar de lo aparatoso de los síntomas, no es peligroso, simplemente desagradable y nada de lo que la persona teme llegará a ocurrir. 


        Cuando la persona está sufriendo varias situaciones que le provocan ansiedad, a veces llegan a un nivel tal que las sensaciones no pueden ser controladas y derivan en un ataque de pánico.

 

Además, el ataque de pánico se suele producir en una situación determinada, lo que hace que la próxima vez que se encuentre en una situación parecida, lo relacionará con el ataque sufrido anteriormente, elevará su ansiedad, "vigilará" sus sensaciones corporales y se incrementará él/ella mismo/a la probabilidad de sufrir otro ataque.  

 

La eliminación de los ataques de pánico, a pesar de su aparatosidad es sencillo y rápido.  Se basa en la explicación al paciente de porqué se produce un ataque de pánico, en ofrecerle estrategias para enfrentarse durante un período de tiempo con la situación temida (si existe) o con el ataque en sí y no huir de él, es decir, utilizar esas estrategias para no acudir al centro de salud u hospital y permitir al propio cuerpo que disminuya él mismo la ansiedad, ya que, al ser tan intensa, los mecanismos de regulación del propio cuerpo no tienen otra alternativa que bajarla ellos mismos cuando lo que temían no llega a producirse. En la práctica clínica, los pacientes suelen decir que "al principio no fueron a ningún hospital y sin embargo la ansiedad no bajó". Esto es cierto, ya que aunque no acudieron a un centro, la necesidad de huir sí se suele mantener, y con ello la posibilidad de que huyendo "se nos quite".

 

Así, el enfrentamiento no se produce y la eliminación de los síntomas tampoco. De todas maneras, me parece importante incidir en que el enfrentamiento a los síntomas debe hacerse bajo la supervisión de un profesional que ofrecerá las estrategias adecuadas para cada persona y situación, ya que además, hay otros trastornos que no son las crisis de pánico en sí pero que tienen como uno de los síntomas uno de éstos ataques.
 

Los síntomas más comunes del ataque de pánico son: 

 

  • palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca
  • sudoración
  • temblores, sacudidas 
  • sensación de ahogo o falta de aliento
  • sensación de atragantarse
  • opresión o malestar torácico
  • náuseas o molestias abdominales
  • inestabilidad, mareo o desmayo
  • sensación de irrealidad o de estar separado de uno mismo
  • miedo a perder el control o volverse loco
  • miedo a morir
  • entumecimiento u hormigueos
  • escalofríos o sofocaciones


CenPsiSa
Mª Isabel García Medina             

Psicóloga Colegiada Nº: M-11045 

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