LA AGORAFOBIA


 

La agorafobia es un trastorno que puede acompañar al trastorno de pánico  con bastante frecuencia, (incluso algunos autores consideran que es una consecuencia lógica de éste mismo). Lo que es seguro, es que una persona que sufre agorafobia, sufrirá también ataques de pánico o sensaciones muy similares a las que esa crisis de angustia produce, aunque algo menos intensas.


 

El pánico es una sensación muy intensa que sufre una persona en un momento dado (más o menos esperado) de que va a morir de modo inminente, que tienen un ataque al corazón o un tumor cerebral, y suele ir acompañado de palpitaciones, temblores, sacudidas, sensación de mareo, etc.


 

A veces, este ataque de pánico es sufrido en una situación que la persona vive como la causante de su propio estado, por ejemplo, una persona puede sentir sensación de mareo en un hipermercado un sábado por la tarde mientras hace sus compras. Si esa sensación de mareo se percibe tan desagradable como para que se genere un ataque de pánico, lo más probable es que la persona sienta miedo a volver a pisar ese supermercado por temor a sufrir de nuevo esas sensaciones tan desagradables. Es decir, lo importante en la agorafobia es, no sólo que la persona evita los lugares donde "cree" que puede sufrir una crisis, sino que existe un miedo persistente a volver a sufrirlas o las consecuencias que pueda conllevar (temor a sufrir un infarto, a volverse loco...).


 

Así pues, la persona suele generalizar, es decir, empieza a evitar acudir a sitios similares a aquellos en los cuales ya haya sufrido una crisis. La persona de nuestro ejemplo puede evitar también otros hipermercados, después otros lugares concurridos, e incluso cualquier tienda, por pequeña que sea. Este miedo persistente a sufrir otra crisis suele empeorarse si la persona acude a éstos sitios sola, por lo que solicitan que les acompañe alguien de su confianza que "pueda ayudarle si sufre un mareo". Como se sienten más seguras cuando van acompañadas, poco a poco evitan salir solas en cualquier circunstancia y empieza a depender de otras personas para todo. También suelen acudir al médico a que les sean realizadas todo tipo de pruebas, generalmente con resultado negativo, por lo que empiezan a pensar que los médicos no saben qué les ocurre, y sin una medicación de apoyo aún les produce más miedo salir solas. 


 

Al final el miedo puede generalizarse a cualquier situación y ya no pueden ir o estar solos en ningún sitio, ya que cualquier lugar cerrado les da miedo. Sin embargo, los grandes espacios abiertos (el campo, la montaña...) también les producen una gran angustia por la imposibilidad de recibir ayuda con rapidez si algo les ocurriese. Y puede irse ampliando la situación hasta que sólo se encuentran cómodos y relajados en su propia casa, por lo que no pueden salir de ella.


 

De todas maneras, lo que debe quedar claro es que las personas que sufren de agorafobia, realmente sienten dicha angustia (no "se lo inventan"), y ese estado de tensión les provoca una hiperventilación (respiran más deprisa de lo necesario y les entra más oxígeno también del necesario, por lo que se produce la sensación de mareo, que no es perjudicial, pero sí percibida por ellos como peligrosa). También se producen otros síntomas debidos a la tensión que experimentan, es decir, el cuerpo se prepara para huir ante un peligro y acelera su ritmo cardíaco, respiratorio, paraliza la digestión, etc.


 

Una manera de controlar la sensación de mareo sería respirar a través de una bolsa, para  reabsorber el anhídrido carbónico que expiran y regular así el nivel de oxígeno en sangre. 


 

La agorafobia es un trastorno muy angustioso para la persona que lo sufre y para sus familias, que se ven completamente dependientes del miembro que la sufre, ya que no pueden dejarle sólo y deben acudir con él a cualquier parte.


 

Hay que comentar también que hay personas que sufren este trastorno y que son capaces de realizar sin excesivas dificultades traslados muy conocidos por ellos en los que se encuentren más o menos cómodos, por ejemplo, ir a trabajar, ir a casa de una amiga, etc. pero no otros, por muy sencillos que les parezcan a los otros miembros de la familia.


 

También hay que decir que lo mejor para resolver este trastorno es ponerse en manos de un profesional que pueda ayudarle a superar esta situación. Si el problema es tan grave que  teme ir a la consulta del psicólogo incluso acompañado, el profesional se desplazará hasta su casa hasta que el paciente se encuentre con el ánimo suficiente como para acudir por sí mismo a la consulta, pero no se debe dejar sin tratar, ya que es un problema que muy rara vez mejora por sí mismo (exceptuando las mujeres, ya que pueden mejorar notablemente cuando se quedan embarazadas, y suele mantenerse la mejoría hasta que el bebé tiene ya varios meses), sino que empeora hasta que la persona se puede ver relegada a pasarse años sin salir de su propia casa.


CenPsiSa

Mª Isabel García Medina

Psicóloga Colegiada Nº: M-11045 

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