COMPRA COMPULSIVA

 

Durante las Navidades y las épocas de rebajas mucha gente compra montones de cosas que no necesitan. Sin embargo, hay personas que durante todo el año compran compulsivamente. 

 

¿Qué es la compra compulsiva?

 

Se define como la “compra crónica y repetitiva que se convierte en la respuesta primaria a los acontecimientos o emociones negativas... que se vuelve muy difícil de para y finalmente resulta en consecuencias nocivas”. Es decir, que cuando una persona se dedica a comprar sin control frecuentemente debido a que se encuentra solo, triste, decaído, enfadado... y que esas compras le suponen un alivio de su ansiedad mientras las está realizando, pero después le aparecen sentimientos de culpa, arrepentimiento, problemas familiares, deudas e incluso problemas financieros.

 

Si todo esto aparece, muy probablemente la persona esté sufriendo de compra compulsiva.Parece que son más las mujeres que padecen este problema que los hombres, pero la diferencia no es tan grande como podría esperarse en un principio y el % varía mucho según los estudios. También parece que la edad de aparición suelen ser los 18 años, y puede ir empeorando con los años y con las posibilidades económicas.

 

En general, el comprador compulsivo suele utilizar las tarjetas de crédito más que las personas sin este problema.Los compradores compulsivos disfrutan el momento de la compra, y responden más que otras personas a los estímulos que incitan a ella (escaparates, anuncios, ofertas...). Sin embargo, a pesar de que después de la compra suelen aparecer sentimientos de culpa y un intenso malestar, durante la compra no se plantean nada de esto ni si el artículo es necesario, si pueden pagarlo, si lo van a usar, etc.Generalmente se compra ropa, joyas, cosméticos, discos/CD, calzado... para ellos mismos o para otras personas. En muchas ocasiones después lo devuelven o ni siquiera le quitan el envoltorio.

 

Este es un problema que parece estar incrementándose entre los jóvenes de hoy en día ya que se juntan en ellos varios factores: la impulsividad normal de la edad (que puede favorecer la realización de cualquier acto sin medir las consecuencias de éste), la falta de grandes motivaciones (por lo que las pequeñas motivaciones se hacen mucho más importantes), las mejores posibilidades económicas, la fuerte oferta publicitaria dirigida a ellos.

Curiosamente se ha observado, que así como en adultos, una baja autoestima puede favorecer el desarrollo de este trastorno, en jóvenes es justo al contrario, a mayor autoestima, mayor incidencia.

 

También parece que es importante la historia familiar en su aparición, así pues, si hay antecedentes familiares de compradores compulsivos, depresión, problemas de ansiedad o adicciones, también parece que la probabilidad de desarrollar este trastorno es mayor.

 

El tratamiento, al igual que el de cualquier otra adicción se basa en enseñar a la persona estragegias de autocontrol, aunque, dependiendo de los casos concretos, deberá estudiarse si se debe trabajar la autoestima, el estado de ánimo, el manejo del tiempo libre, las emociones negativas, etc.

 

CenPsiSa
Mª Isabel García Medina

Psicóloga Col. Nº: 11.045

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