LA DEPRESIÓN

 

Lo primero que tenemos que tener  en cuenta es que la depresión es una enfermedad real, no imaginaria, que afecta gravemente a los pensamientos, los sentimientos y las conductas o comportamientos de las personas que la padecen y por ello debe ser tratada por un profesional. Puede producirse como reacción a un suceso determinado (muerte de un familiar, estrés laboral, asignaturas suspensas, etc.) o sin causa aparente. La persona que sufre este segundo tipo de depresión suele tener un mayor sufrimiento si cabe, ya que las personas que le rodean le recuerdan frecuentemente (con la única finalidad de ayudar, pero consiguiendo el efecto contrario) que no tiene razones para estar deprimido, que tiene una familia que le quiere, una casa o un trabajo...


Los síntomas de depresión pueden incluir:

 

  • Sentimientos continuos de tristeza, aflicción o desesperación.
  • Sentimientos de culpabilidad-Baja autoestima
  • Subidas o bajadas de peso y cambios en el apetito
  • Trastornos del sueño (insomnio, sueño excesivo, despertares constantes durante la noche, etc.)
  • Disminución o pérdida del deseo sexual
  • Desmotivación o pérdida de interés por lo que antes resultaba gratificante.
  • Cansancio o fatiga constante
  • Incapacidad para concentrarse o tomar decisiones solo
  • Dolores de cabeza, náuseas e indigestión
  • Pensamientos no realistas sobre él mismo, el futuro y el presente
  • Falta de deseo de vivir o ideas de suicidio o muerte.

A veces la depresión acompaña otros problemas como los ataques de pánico, la fobia social, la agorafobia,  la hiperactividad, las obsesiones-compulsiones, etc. 

 

¿Cómo afecta a los pensamientos?

 

La persona deprimida se da a sí misma una explicación de lo que le pasa o de las circunstancias que rodean su vida que es irreal. Sin embargo, para ella, ésta explicación es verdadera e irrefutable. Todo lo ve mal en su vida, no ve salida a su enfermedad, adivina el futuro (y lo ve siempre negativo), adivina también lo que piensan los demás (y cree que su opinión sobre él será negativa, que se van a cansar de él y le van a abandonar, que estarían mejor si desapareciese...).


¿Cómo afecta a la conducta?

 

La persona deprimida deja de recibir placer de las cosas que antes disfrutaba. Así pues deja de hacerlas, deja de salir, sólo quiere estar en casa o metida en la cama... Poco a poco va perdiendo a los amigos y disminuyen las relaciones sociales, por lo que cada vez tiene menos cosas que le satisfagan, entrando así en un círculo vicioso del que es difícil salir.


¿Cómo afecta a los sentimientos?


 

El estado de ánimo se vuelve triste, abatido o desesperado. Puede haber gran ansiedad o eliminación casi completa de los sentimientos hacia otras personas, incluyendo la familia. Si esto se produce, se generan grandes sentimientos de culpa que sólo consiguen empeorar la depresión.


TRATAMIENTO

 

El 96% de los casos de las depresiones del tipo aquí descrito tiene un tratamiento satisfactorio si es tratada a tiempo o si hay una buena disponibilidad.  Mucha gente cree que puede salir de la depresión sin ayuda, y en algunos casos así es aunque son los menos y la probabilidad de recaídas es alta. 
 

El tratamiento más efectivo es el que abarca a la vez los pensamientos (ofreciendo una  manera efectiva de combatir los pensamientos irreales que surgen), las conductas (buscando nuevos reforzadores y recuperando los antiguos) y  los sentimientos (eliminando la ansiedad, los síntomas físicos, la baja autoestima, la culpabilidad y, por supuesto, la tristeza). Sin embargo el tratamiento de la depresión es bastante largo (como media podría hablarse de un año), período que se acorta si es cogida a tiempo. Por ello, el tratamiento debe ser desarrollado trabajando los tres campos a la vez, de modo que los avances en uno de ellos sirva como motivación, e impulse la mejoría de los otros hasta llegar a la eliminación completa de la depresión.

 

Un último apunte respecto a la depresión es su cercanía al suicido. La mayor parte de los deprimidos no llegan nunca a cometer suicidio, aunque un alto porcentaje sí se lo llega a plantear. Si el deprimido comenta con sus familiares cosas como "sería mejor desaparecer", "estaría mejor muerto", "pronto dejaré de ser una molestia para vosotros"... o tiene conductas tales como regalar sus pertenencias más valiosas, tiene un período de euforia sin causa después de una fuerte depresión..., no hay que tomarlo como una manipulación o una manera de "llamar la atención" y debe ser llevado a un psicólogo con urgencia ya que hay posibilidades de que se esté planteando el suicidio y poder así prevenirlo.

CenPsiSa

Mª Isabel García Medina 

Psicóloga Colegiada Nº: M-11045




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