LAS DISFUNCIONES SEXUALES

 

La sexualidad ha sido considerada un tema tabú en nuestra sociedad. Durante mucho tiempo se consideró también que la sexualidad estaba restringida únicamente a los genitales. Hoy sabemos que la sexualidad es algo mucho más complejo, es la “integración de los elementos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales del ser sexual por medios que sean positivamente enriquecedores y que potencien la personalidad, la comunicación y el amor” (OMS, 1974).

 

Es decir, que en ella entran en juego tres dimensiones: La biológica (la reproducción, la parte genital y la sexual), la psicológica (en ella entran la parte emotiva, la afectiva y la emocional) y, por último, la social que depende de cada cultura y que se transmite a través de  la educación. Así pues, las personas son seres sexuales desde que nacen hasta que mueren.

 

A pesar de que el ser humano es un ser sexuado, la educación ha tratado de reprimir esa sexualidad durante mucho tiempo, por ello, si la persona aprende desde pequeña que sentir deseo o excitación sexual es algo malo, será muy difícil que la parte psicológica pueda sobreponerse a la parte social y por ello, será fácil que surjan problemas sexuales, que además, ya que es algo “malo” no debe hablarse de ello y por tanto no se soluciona. Debido a ésto, cuando la persona o la pareja acuden a consulta, el problema suele estar ya enquistado y es más difícil trabajar con él. Así pues, en este tipo de problemas (como en cualquier otro problema médico) es importante acudir cuanto antes al especialista ya que los problemas sexuales pueden llegar a producir un gran malestar en la pareja y desembocar en discusiones y falta de entendimiento, cuando podrían haberse solucionado con facilidad.


Las disfunciones sexuales más frecuentes son:


Femeninas:

 

  • Alteración de la función orgásmica: dificultad o imposibilidad para llegar al orgasmo.
  • Falta de respuesta sexual: aunque existe deseo, una vez iniciadas las relaciones sexuales no se producen los cambios fisiológicos adecuados a la situación.
  • Vaginismo o la contracción involuntaria de los músculos que rodean la parte exterior de la vagina y que impiden la penetración.
  • Dispareunia: dolor o escozor durante o después de la realización del coito
  • Falta de deseo sexual o falta de interés por mantener relaciones sexuales. Puede llegar hasta la aversión o la fobia a las relaciones sexuales.


Masculinas:

 

  • Problemas con la erección: Impotencia (falta total o parcial de la erección) y Erecciones extremas (la dificultad está en la finalización de la erección).
  • Alteraciones en la eyaculación: eyaculación prematura o precoz, eyaculación retardada  y  fallos en la eyaculación.
  • Falta de deseo sexual.
  • Dispareunia.

No existe un criterio único y claro sobre qué se puede considerar normal y qué anormal en nuestra sociedad. Por ello, los criterios irán variando junto a la sociedad general. Por ejemplo, la homosexualidad estuvo considerada durante mucho tiempo una Conducta Sexual Desviada y hoy en día se admite como una forma de expresión sexual normal e incluso se permite ya el matrimonio.

 

Una parcela aparte son las Desviaciones Sexuales: Exhibicionismo, Fetichismo, Pedofilia (niños como objeto sexual), Sadismo y Masoquismo sexual, Voyeurismo, etc.

 

De todas las disfunciones sexuales hablaré más exhaustivamente en artículos posteriores. 


CenPsiSa

Mª Isabel García Medina

Nº Colegiada: M-11045

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